PAULA JIMÉNEZ ESPAÑA. Es poeta, periodista y narradora y cursó la Licenciatura en Psicología. Publicó quince libros de poesía, entre ellos La mala vida (2007, reeditada en 2019), Espacios naturales (2009), Paisaje alrededor (2015), La suerte (libro de poemas inspirados en los Arcanos mayores del Tarot, 2021), El cielo de Tushita (2022), Luminiscencias (2024) y en México la antología El corazón de los otros (2015). En 2025 se publicó Obrera, su obra reunida. Escribe notas periodísticas sobre literatura y género desde el 2008 para medios masivos. Participó de numerosos festivales internacionales y fue traducida al inglés y al italiano.
Mi encuentro con la inspiración es interior y aleatorio, si aparece una canción, por ejemplo, como en el caso de mi libro Canciones de amor (los poemas están inspirados en canciones que escuchaba durante mi adolescencia), es eso, aparece; no se da si me propongo buscar con intencionalidad. Por ejemplo, respecto al libro que antes mencioné, al comienzo intenté escribir a partir de temas de Pearl, el álbum póstumo de Janis Joplin, un disco cargado de fuerza y de dramatismo, porque es un testamento, pero a la cuarta canción, Janis dijo basta. Mi brújula interna me indicó otro camino y ahí comenzaron a fluir recuerdos relacionados con músicas determinadas, algunas sobre las cuales jamás hubiera escrito de habérmelo propuesto, como por ejemplo “Stop” de Erasure, que aunque me encanta bailarlo, me parece un tema bolichero, superficial, menor comparado por Move over, por ejemplo. Pero justamente ahí, en lo bolichero y lo superficial estaba lo que yo necesitaba para refundar en mi memoria determinada escena amorosa sobre la que necesitaba escribir y a donde nunca me hubiera llevado ese blues tan intenso por el que iba al comienzo del proyecto.
Incluso decir proyecto a esta altura me suena demasiado forzado para la relación de libertad de la que gozo tanto en la poesía. Lo que estoy haciendo ahora es una serie de poemas muy sumergido en una atmósfera emocional que tiene que ver con la opresión hacia las mujeres – algo que como toda mujer conozco bien- y en asociación con la opresión de otros grupos vulnerables, pero también esto me lleva a identificar ese mismo clima con otros temas donde la pérdida se instala por algo más natural y no a través del ataque de nadie. Pero esto es lo que me sucede en la vida, en este momento en particular: la poesía está siendo eco de una manera que tengo de conectarme con la realidad, de una determinada intensidad que me despiertan las cosas reales y que en este momento me desborda.
Un poeta en el que para mí está muy presente el cuerpo es Konstantinos Kavafis, quizás no en relación directa con la escritura poética pero si cómo tema, desde el erotismo o la nostalgia del erotismo propio al cuerpo ajeno, a su vigor joven, como objeto de deseo hacia quien están destinados esos versos, a veces como puentes para volver al pasado. Para mí en ese sentido es una escritura muy carnal, muy concentrada en el pasaje transitorio del espíritu por la materia.
Fuente: Revista virtual El infinito viajar
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